Dicen que cuando los dioses preguntaron a Aquiles si prefería una vida larga y apacible o bien corta e intensa, el bravo guerrero, sin dudarlo, eligió la segunda. Es la respuesta que podemos esperar de un héroe, para quien no cuenta el tiempo (en la eternidad hay de sobras), sino el prestigio. Bien mirado, siempre vale más la calidad que la cantidad, y todos preferimos la aventura… mientras no vemos cerca el fin. ¿Quién, a las puertas de la muerte, no regalaría los destinos más apasionantes a cambio de ver la luz un solo día más? En cualquier caso, el dilema de la persona actual no es el mismo que el de Aquiles: no somos guerreros, y la medicina nos ofrece, en general y con bastante garantía, una vida razonablemente larga. Por tanto, nos preocupa más llenarla de sucesos emocionantes y felices, lo que nos inquieta es la posibilidad de que pase en vano. Así, nuestra respuesta al interrogante de los dioses sería, seguramente, que no queremos renunciar a ninguna de las dos cosas. Se ...
Apuntes filosóficos al vuelo de la vida