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Mostrando las entradas etiquetadas como Paciencia

¿Te aburres? ¡Disfrútalo!

El aburrimiento tiene sus propios dioses y sus propios dones. El aburrimiento es un hueco en la trama cotidiana por el que, si somos hábiles y dignos, lo nuevo encuentra su oportunidad: una ocurrencia, una inspiración, un recuerdo olvidado que tenía algo por decirnos… Hay que poder, hay que saber aburrirse. Porque si uno sabe aburrirse descubre que, en realidad, no estaba aburriéndose, sino abriéndose al mundo, descansando de la voluntad hiperactiva y dejando que la propia vida le tome de la mano. Es la ocasión de la creatividad, de la concepción de sueños imposibles que tal vez nos conduzcan a otros posibles, de la intuición que tal vez nos abra a lo inesperado. Los niños no soportan aburrirse porque no les hemos enseñado los dones del silencio, la paciencia, la creatividad… Trasladamos a ellos nuestra frenética necesidad de activismo, y procuramos atiborrar su tiempo de actividades organizadas, de tareas y entretenimientos. La cuestión es que siempre hay que estar haciendo algo,...

Me dicen que en seguida me pongo nervioso...

Algunas personas, a veces, hacen valer aquella afirmación de Sartre: “El infierno son los otros”. Personas que se inmiscuyen en nuestra existencia y se empeñan en zarandearla hasta que algo suene a roto. Personas que no nos dejan sentirnos inocentes, porque van hurgando hasta que nos sacan lo peor. Personas que nos incordian con tanta naturalidad que parece que ni siquiera deberíamos enojarnos con ellas. Con nadie necesitamos de la paciencia como frente a esos seres abrumados y abrumadores. Qué pena que se nos agote tan deprisa, en parte por su admirable capacidad para consumirla. Si nos mantuviéramos pacientes, impertérritos ante sus punzadas, nos daríamos cuenta de que, en realidad, no tienen poder sobre nosotros: para los mosquitos, lo mejor es un buen repelente. Pero como no somos capaces de dominarnos, acabamos dejando que nos perturben, y para entonces estamos en sus manos. “Es que en seguida te pones nervioso...”, dicen, sonriendo con aparente frialdad. Y entonces comprendemo...