Una de las más desconcertantes singularidades de nuestra especie ha sido alcanzar una estrecha y sofisticada socialización partiendo de una recalcitrante tendencia a la agresividad. El enigma de esta paradójica evolución simultánea de dos tendencias contrapuestas ha escamado a sociólogos y antropólogos, que en sus formulaciones más recientes sugieren la posibilidad de dos evoluciones paralelas, una en el plano individual (que premiaría a los violentos) y otra en el colectivo (que favorecería a los grupos capaces de trabar relaciones pacíficas en su seno). En definitiva, sentimos un intenso impulso, pero también contradictorio e inestable, tanto a combatir como a colaborar entre nosotros, y la dialéctica entre esas dos inclinaciones perfila las líneas maestras de cada biografía individual, del mismo modo que ha sido uno de los factores que han escrito nuestra Historia como especie. ¿Qué podemos pronosticar del conflicto entre esas dos poderosas tendencias? ¿Hacia qué lado c...
Apuntes filosóficos al vuelo de la vida