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Mostrando las entradas etiquetadas como Perspectiva

¿Vale la pena?

No todo en la vida merece la pena, o al menos no la merece en el mismo grado. Y, puesto que de todos modos nuestra capacidad de atención es limitada, no queda más remedio que elegir hacia dónde enfocamos la mirada, en qué escenarios y detalles centramos nuestra alerta, y cuáles descartamos por irrelevantes. En su mayor parte, este proceso de selección se efectúa de modo inconsciente, en función de una escala de preferencias cuyo sustrato nos ha legado la evolución. Las estipuló Maslow en su famosa escala, tan matizable como esclarecedora: primero lo que afecta a las operaciones básicas de la subsistencia y la reproducción, luego los elementos que afectan las interacciones con los otros. Más allá entramos en las extravagancias de nuestra especie, que emanan más de la cultura que de la biología: el conocimiento, el sentido, las costumbres, las aficiones, y esas alturas del «espíritu» que Maslow sintetizó como autorrealización . El autor sostiene que en esta pirámide de prioridades no se ...

Perspectivas

A menudo rescato la vieja pregunta de si muchos problemas, acaso todos, no serán en esencia una cuestión de perspectiva. Quién no ha comprobado que lo que implica un conflicto o una contradicción en un determinado nivel, queda incorporado de forma coherente en otro. Las partes que son tesis y antítesis pueden convertirse en síntesis si las consideramos un poco más allá o con mayor amplitud. Así, la resolución de conflictos no se limita al ámbito racional, es una tarea casi estética: tiene más de arte, de danza, de música, de flexibilidad. Consiste en una revisión de mapa, de punto de vista. Lo que llamamos sabiduría, entonces, podría consistir en el desarrollo de una mente suficientemente flexible para escrutar de cerca en el análisis y a la vez contemplar de lejos en la síntesis, en ese conjunto armónico e inclusivo que se ha llamado gestalt . Los teóricos de la Gestalt nos han mostrado cómo la mente tiende a organizar los elementos de las percepciones en «buenas formas», aplicando p...

Labriegos de la idea

La reflexión es el taller del pensamiento, minucioso y metódico, manufactura de la lógica diseñándole al mundo mecanismos. El pensamiento inventa órdenes al caos, y sonríe viendo girar los engranajes. No en vano somos exploradores de sentido, es decir, artífices de congruencia. Organizarlo en una articulación armónica, en las tramas musicales de una gestalt , nos hace sentirnos más seguros: no podríamos soportar un universo nebular de pura incertidumbre, en el cual no vislumbráramos un cierto grado de previsibilidad. Es cierto que nuestro intento siempre resultará provisional: las ideas, de apariencia tan pulcra, esconden una esencia tornadiza. El mundo siempre se reserva un as inesperado en la manga. Preferiríamos que las cosas se ciñeran al concepto que tenemos de ellas, porque eso las haría más simples. Sin embargo, los fenómenos se deshilachan por los flecos, la realidad se burla de la mejor teoría, y nos recuerda que el estado natural del conocimiento es la perplejidad. No existe...

Diestros fabuladores

Todo es cuestión de cómo nos contamos la vida. El relato de lo que ha pasado, de lo que está pasando y de lo que suponemos que pasará. El punto de vista. El sentido que le demos. El modo de entrelazar las cosas y los deseos, las alegrías y los recelos… Más que “lo que nos sucede”, cuenta lo que nos decimos sobre ello. La vida psicológica es una abigarrada narrativa que solemos urdir sin darnos cuenta, pero de cuya composición dependen nuestro bienestar o nuestra desdicha.  No digo nada nuevo: Epicteto lo explicaba mejor, y seguro que la filosofía nació cuando alguien cayó en la cuenta de la diferencia entre lo que es y lo que creemos que es. También los profetas del pensamiento positivo lo han repetido sin descanso, hasta convertirlo en un tópico que suena a obviedad simplona, sin serlo. La propia psicología cognitiva basa sus postulados en ello. Pero nos cuesta asumirlo e incorporarlo, por eso hay que insistir, reformularlo de mil modos para que se nos meta en la mollera. Porque ...

El color de la zapatilla

Ya hace tiempo que corre por las redes la foto de una zapatilla (sí, una zapatilla) muy especial. Resulta que algunos la ven gris y otros la ven rosada. Y aun hay quien, como yo, la ve a veces de un color y otras veces del otro. La impresión es casi mágica: confieso que yo en el primer cambio de color me asusté. Luego investigué un poco y me enteré de que se trata de una jugarreta como tantas otras del cerebro. Ante una información muy ambigua (la zapatilla es rosada, pero por lo visto la han fotografiado bajo luz azul), nuestras neuronas optan por una interpretación y se aferran a ella. Cosa que es de agradecer: imaginaos la oscilación continua entre un color y otro. Podemos “caminar con una duda”, como cantaba Krahe, pero no por un camino que cambia de dirección a cada momento.  Me acordé entonces de lo que había estudiado en Psicología sobre las ilusiones ópticas, sobre todo en las investigaciones de la Gestalt: figura y fondo, caras o copas… Tendencia a percibir la figura má...

Sinuosidades del perdón

¿Qué es más difícil, perdonar o pedir perdón? ¿Cuál tiene más valor ético? No están tan lejos lo uno de lo otro: perdonar requiere renunciar al rencor y a ese poder inverso que nos brinda la condición de víctimas; pedir excusas conlleva proclamar públicamente el error y la responsabilidad, y correr el riesgo de ser humillado. Para perdonar, por mucho que cueste, basta con comprender, como dice Tolstoi, y ceder; en cambio, pedir perdón requiere tomar la iniciativa y actuar. El individuo más rencoroso ha perdonado alguna vez; pero he conocido personas que nunca pedían disculpas, por flagrantes que fuesen sus ofensas, aun admitiendo que habían sido torpes o injustas. En ambos casos se arriesga el prestigio, se apela a la generosidad; sobre todo, se invita a poner el valor de la persona (el propio o el del otro) por encima de sus actos: reconocer que la torpeza o la iniquidad son un patrimonio universal. Solo se perdona si uno admite que podría haber cometido la misma afrenta que el ...

El arte de la vulnerabilidad

Término arduo y grumoso como un trabalenguas, con el que nos referimos a algo tan simple y fatal como esas grietas en las que nos hace mella la corrosión de la vida, esos puntos débiles del yo en los que flaquea el conatus , allá donde la intemperie lacera fácilmente cuando nos tantea con sus uñas afiladas. Por eso, porque hay puntos en los que se nos traspasa sin estorbo, es lógico que sea en ellos donde más procuremos guardarnos, donde nos mantengamos más cautelosos. Aquiles solo tenía uno y fue suficiente para arrasar toda su magnificencia divina. Solemos llamarlos defectos, con una amargura que pone en evidencia nuestra secreta fantasía de perfección, pero procurando excusarlos tras el parapeto del destino. Componendas que, en el fondo, no hacen más que rotular patéticamente la cartografía de nuestra debilidad. Hay que temer a las vulnerabilidades, porque es donde se ensaña el dolor oportunista, y, como dice Marguerite Yourcenar, no conviene tomar a broma lo que podría dañar...

Ampliar la perspectiva

Creo que muchos problemas, si no todos, son cuestión de perspectiva; me refiero a esto: lo que implica un conflicto o una contradicción en un determinado nivel, queda incluido de forma coherente en otro. Las partes que son tesis y antítesis pueden elevarse a síntesis. La tarea de resolver conflictos es racional, pero no solo: tiene más de arte, de danza, de música, de flexibilidad. Es una cuestión de situación, de punto de vista. Así que la sabiduría podría ser el desarrollo de una mente suficientemente flexible para mirar de cerca en el análisis y a la vez de lejos en la síntesis o gestalt . Lo que de cerca parecen puntos caóticos cobra sentido de lejos en forma de imagen. Según Camus, el principal problema filosófico es si la vida merece ser vivida. De ahí pasa a responder primero que no (el absurdo) y luego que sí (el heroísmo absurdo). En realidad, Camus no halla un sentido incontestable porque no lo hay. Pero ensancha su perspectiva hasta dar con una gestalt más satisfactoria. E...