Merecen nuestro tiempo los selectos detalles que nos dispensa esta película de John Carroll Lynch, última de su magnífico actor protagonista, Harry Dean Stanton, y concebida sin duda como su despedida del cine… y de la vida, ya que todo el metraje está transido de ese presentimiento, que en efecto se hizo realidad poco después. Lucky («suertudo») es un octogenario arrogante que se las apaña solo como si para él no hubiera pasado el tiempo. Sin embargo, un día sufre un vahído y se cae. Ese hecho tan simple se le precipita como un obús hasta el corazón de su monótona existencia, obligándole a afrontar la realidad de la vejez y la ineludible proximidad del final. A lo largo de la cinta, Lucky se debatirá aún por aquí y por allá, resistiéndose a esa estremecedora verdad que, poco a poco, tendrá que admitir. Se trata, pues, de algo así como una iniciación al epílogo (valga el oxímoron). Y es ese proceso de duelo ante el agotamiento de la propia existencia el que la película nos descri...
Apuntes filosóficos al vuelo de la vida