Dicen los pragmáticos que los idiomas son solo instrumentos para comunicarse, y que, mientras cumplan esa función, lo mismo da uno que otro. Dicen los pragmáticos que las palabras no son más que envoltorios de ideas, recipientes que se intercambian en el comercio del mensaje. Que eso es lo que importa, luego es igual hacerlo con unas que con otras. Yo creo que se equivocan. No por aquella doctrina romántica, tan tendenciosa, tan amenazante, que pretendía ponerle espíritu a las culturas, y aseguraba que cada lengua lleva impregnada una visión única del mundo. No por esa idolatría de los nacionalistas, que usan el verbo como enseña diferencial y arma arrojadiza para imponer su privilegio. Eso son exclusivismos injustificados, que sirven para clasificar, para segregar, para forzar… No: yo creo que se equivocan, simplemente, porque ningún producto humano puede ser limitado a su función. Cada invento, cada artilugio, cada ocupación, van más allá de sí mismos y remiten a un universo d...
Apuntes filosóficos al vuelo de la vida