No sé dónde leí una vez que, según la terminología tibetana, hay cuatro enemigos principales: la pereza, el apego, la rabia y el perjuicio de sí. Se entremezclan y unos son consecuencia de los otros. ¿Se pueden simplificar de este modo las causas de los sufrimientos humanos? ¿Se puede reducir el conjunto de la experiencia de una vida, tan compleja, tan poliédrica, a unos pocos principios? Desde los griegos hemos soñado con un manual de instrucciones para la buena vida, una receta cuanto más simple mejor; y esa tendencia se ha hecho más acusada en nuestra época de prisas, eslóganes inmediatos y creciente esquematismo mental. Sin embargo, los budistas tibetanos llevan cientos de años esforzándose por sintetizar las orientaciones para el buen vivir, haciéndolas más manejables y facilitando su transmisión y su aprendizaje. Lo han hecho, es cierto, entremezclándolos con múltiples personajes míticos, rituales sofisticados y creencias atávicas. Eso lo hace más vistoso: es difícil contemp...
Apuntes filosóficos al vuelo de la vida