Al preguntar la opinión contamos con su fundamento en una reflexión previa. Partimos, así, del supuesto de que las razones preceden a las conclusiones. ¿Y si, al menos a menudo, al menos en parte, fuese al revés? ¿Y si nuestras posturas fuesen meras tentativas, que luego procuramos justificar? ¿Usted qué opina? ¿Será ese un buen remedio para el problema que nos abruma? ¿Hay que molestarse ante la ofensa recibida? ¿Corresponde aguantar, o más bien nos conviene renegar de lo que nos está dañando? Un sinfín de pequeñas decisiones cotidianas, algún que otro dilema existencial, nos pone contra las cuerdas. Aun con escasa información, urge decidir: yo creo que… En realidad, muchas veces nos falta una respuesta definida, no disponemos de una opinión del todo formada. Estamos acostumbrados a movernos por entre nebulosas de incertidumbre, meras intuiciones que nos hemos acostumbrado a no analizar con demasiado detenimiento. Cuando se nos pone en el brete de rescatarlas de la indefin...
Un adecuado manejo de los tiempos en el ajuste de las relaciones (particularmente, en las íntimas, aunque las otras tampoco son tan distintas) constituye una de las sabidurías esenciales para una buena singladura de la convivencia. Hay quienes, por instinto, son verdaderos artistas de estas sutilezas, que implican aprovechar lo mejor de cada momento para allanar el camino y pulir sus baches y tropiezos. Otros, en cambio, tal vez por demasiado heridos, carecen de ese don de la oportunidad que es, en definitiva, un arte de la buena gestión del amor y del intercambio. Los encuentros gozosos despegan con fiestas, aventuras y fuegos de artificio; luego, con el paso y el peso de los días, el afecto va posándose en la realidad. Ese aterrizaje puede ser suave y armónico o consistir en un verdadero cataclismo. Los buenos pilotos son escasos y admirables. El tiempo es un firme aliado de la realidad, y la convivencia está hecha de tiempo. Tras las mieles del comienzo van irrumpiendo los mat...