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Identidad. Dignidad

El hombre es responsable de lo que es. Sartre

Soy hombre, nada de lo humano me es ajeno. Terencio

Hemos decidido que sería bueno que fuéramos seres dignos, e intentamos comportarnos como si lo fuéramos ya. José Antonio Marina.

Fui a dar un paseo. De repente me quedé quieto, todo yo comprendiendo que no tenía cuerpo ni mente. Cuanto podía ver era un todo inmenso y luminoso, omnipresente, perfecto, lúcido y sereno. Han-shan

Dejar de aferrarse... es como beber agua y notarla fresca. Hakuin

Éste es el verdadero inicio del camino, de la verdadera vida espiritual, que no es sino autosometimiento, autoentrega, aprobar sinceramente cuanto a uno le sucede, muriendo en tanto que ego separado e ilusorio (soy alguien) y renaciendo en tanto que único ego verdaderamente sin ego (SOY). Douglas Harding

La belleza es la vida, cuando la vida descubre su rostro esencial y sagrado. Pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo. Kahlil Gibran

Mediros por vuestra más pequeña acción es como calcular el poder del océano por lo instantáneo de su espuma. Juzgaros por vuestras fallas es como culpar a las estaciones por su inconstancia... Aunque en vuestro invierno neguéis vuestra primavera, la primavera, latiendo en vosotros, sonríe en su ensueño y no se ofende. Kahlil Gibran

El Yo al que se refieren los que buscan... no es el hombre individual, su modo de sentir y actuar, sino que es el núcleo más íntimo y esencial de cada alma, que los hindúes llaman atman y que es divino y eterno... Quien encuentra ese Yo... está en su ser más íntimo unido al Todo. Hermann Hesse

Quien ha aprendido a escuchar a los árboles, ya no desea ser un árbol. No desea ser más que lo que es. Esto es la patria. Esto es la felicidad. Hermann Hesse.

El hombre feliz es... aquel cuya personalidad no está escindida contra sí misma ni enfrentada al mundo. Un hombre así se siente ciudadano del mundo y goza libremente del espectáculo que le ofrece y de las alegrías que le brinda, sin miedo a la idea de la muerte porque en realidad no se siente separado de los que vendrán detrás de él. En esta unión profunda e instintiva con la corriente de la vida es donde se encuentra la mayor dicha. Bertrand Russell.

Para mí florezco, no para los demás, florezco porque me gusta; mi alegría y mi placer consisten en florecer y ser. Schopenhauer.

La muerte es el dormir en que se olvida la individualidad; todo lo demás vuelve a despertar, o, más bien, ha permanecido despierto. Schopenhauer.

“Como una bendición llevo yo a los abismos mi clara afirmación.” Nietzsche

El Yo tiene que aprender a llevar a cabo sus responsabilidades cotidianas, mientras que al mismo tiempo está al servicio de algo más grande. Robert Johnson.

Cuando uno encuentra en sí mismo la tolerancia para con las exigencias contradictorias del alma, la vida se vuelve más complicada, pero también más interesante. Thomas Moore

Estamos presos en nuestras pequeñas subjetividades, pensando sólo en la comodidad de nuestro yo insignificante, mientras permitimos que destruyan nuestro gran yo. Debemos ser capaces de ser nuestro verdadero yo y eso significa ser capaces de ser río, bosque, sol... Thich.

Piensa sin cesar que el mundo es un ser vivo único. Marco Aurelio.

Todas las cosas están entrelazadas y su conexión es sagrada. Marco Aurelio.

Estás invitado a darte permiso, incondicionalmente, para ser quien eres en este momento. Alex Howard

Nuestra identidad y lo que queda más allá de nosotros, en el fondo siguen siendo un misterio; sin embargo, paradójicamente, si confiamos en este misterio y nos dejamos llevar por él, encontraremos que podemos enfrentarnos con todo y que siempre nos llegará el apoyo. Alex Howard.

La esencia íntima de la existencia individual no es un ego fijo e inalterable, sino una corriente de fuerzas que cambian continuamente. Este camino nos lleva a una política de no afirmación en lugar de autoafirmación. Bullen.

“Tú que eres esclavo del ego, que te esfuerzas desde la mañana hasta la noche por servirlo, que vives constantemente con el temor del nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte, recibe la buena nueva de que tu amo cruel no existe”. Bullen.

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