Ir al contenido principal

Reflexión


El mayor descubrimiento de nuestra generación radica en que los seres humanos pueden modificar el aspecto externo de su vida modificando las actitudes internas de su mente. W. James.

A la vida no le enseña nadie. G. García Márquez.

Pensar es importante, pero gran parte de nuestro pensamiento es inútil. Thich Nhat Hanh.

Nuestro destino cambia de conformidad con nuestros pensamientos. Trine

Para comprender la vida habéis de experimentar el sentimiento de rebelión, de disgusto y sumo descontento... Desechad todos vuestros conceptos de la vida y volved a comenzar de nuevo desde el principio. Krishnamurti.

De nada vale que el entendimiento se adelante si el corazón se queda. Baltasar Gracián.

Oigo con claridad la música y veo la coreografía, pero ¿seré capaz de bailarla? ¡Pensar es tan sencillo y actuar tan complicado! José Antonio Marina.

Vitam impendere vero, consagrar la vida a la verdad. Jean-Jacques Rousseau.

La ausencia de análisis introspectivo produce inteligencias impulsivas, toscas, imprevisibles, pero el exceso de análisis, la rumia continuada, es paralizante. José A. Marina.

La verdad privada también puede falsarse... Lo que no se puede hacer es universalizarla, porque la experiencia en que se basa es privada. José A. Marina.

Resuelto a decidirme por fin sobre materias en que la inteligencia tiene poca mano y encontrando por doquier misterios impenetrables y objeciones insolubles, adopté en cada cuestión el sentimiento que me pareció mejor fundamentado directamente, el más creíble en sí mismo. Jean-Jacques Rousseau.

La razón, gobernando sola, es una fuerza limitadora, y la pasión, desgobernada, es una llama que se quema hasta su propia destrucción... Deberíais descansar en la razón y moveros en la pasión. Kahlil Gibran.

Si no ocupamos el pensamiento en algún tema que lo bride y contenga, se lanza desbocado aquí y allá, por el campo difuso de las imaginaciones. Michel de Montaigne.

La razón humana es un barniz superficial, de peso más o menos similar al de nuestras opiniones y costumbres... Lo que está fuera del marco de la costumbre lo creemos fuera del marco de la razón. Michel de Montaigne.

La base de la fe y sentido de la vida de los piadosos es un profundo respeto. Este respeto se exterioriza entre otras en dos características principales: en un arraigado sentido de la naturaleza y en la fe en un orden universal por encima de la razón. Hermann Hesse.

Es la naturaleza quien tiene que guiarnos; la razón la observa y la consulta. Séneca.

Creo que se puede implantar en el subconsciente una idea consciente si se hace con la suficiente fuerza e intensidad. La mayor parte del subconsciente está formado por pensamientos con mucha carga emocional que alguna vez fueron conscientes y han quedado enterrados... Cuando nos amenaza alguna desgracia, consideremos seria y deliberadamente qué es lo peor que podría ocurrir. Después de afrontar esta posible desgracia, busquemos razones sólidas para pensar que, al fin y al cabo, el desastre no sería tan terrible... En el peor de los casos, nada de lo que le ocurra a uno tiene la menor importancia cósmica. B. Russell.

La vida es por lo pronto un caos donde uno está perdido. El hombre lo sospecha; pero le aterra encontrarse cara a cara con esa terrible realidad, y procura ocultarla con un telón fantasmagórico donde todo está muy claro. Le trae sin cuidado que sus “ideas” no sean verdaderas; las emplea como trincheras para defenderse de su vida, como aspavientos para ahuyentar la realidad. J. Ortega y Gasset.

Lo que tenemos que hacer es “trabajar” nuestra propia visión. Hemos de hacernos cada vez más conscientes de su contenido, descubrir sus deformaciones y sustituir las percepciones erróneas por otras que sean correctas. Sólo la verdad puede hacernos libres. John Powell.

Cuando una persona reconoce uno de sus engaños o ideas erróneas, en ese momento se da lo que llamamos una “percepción profunda” (insight). Lo que realmente ocurre en tales momentos es que conseguimos ver, a veces muy inesperadamente, la distorsión latente en nuestra manera de interpretar la evidencia de nuestra experiencia personal. J. Powell.

Para bien o para mal, la vieja visión de toda la vida nos ha sido útil durante mucho tiempo: ha hecho que nuestra vida fuera suficientemente predecible y nos ha proporcionado coherencia, en lugar de caos. Lo viejo siempre es seguro, aunque sea triste, mientras que lo nuevo es siempre incierto. J. Powell.

Lo que se presume obvio y “natural” rara vez resulta serlo. El reconocimiento de esta circunstancia debería enseñarnos a considerar que el mundo es más flexible de lo que parece... Puede que no exista ninguna razón de peso para que las cosas sean como son... El conocimiento no sólo implica comprender que algo es verdadero, sino también por qué sus alternativas son falsas... Averiguando lo que algo no es, es como nos aproximamos a la comprensión de lo que es. Alain de Botton.

al conocer su naturaleza, eliminamos, si no el problema mismo, al menos las características secundarias que lo agravan: confusión, desubicación, sorpresa. A. Botton.

¿Para qué conocer las cosas, si así perdemos el reposo y la tranquilidad de la que gozaríamos si no y si de esta forma nos volvemos de peor condición que el cochinillo de Pirrón? Montaigne.

El intelecto es extraño a la voluntad hasta el punto de ser engañado con frecuencia por ella... Es un confidente de la voluntad al cual no se le dice todo. A. Schopenhauer.

Entre nosotros y ese mundo están siempre nuestros pensamientos sobre él, que hacen que con frecuencia nosotros le resultemos inaccesibles al mundo exterior y que ese mundo exterior nos resulte inaccesible a nosotros. A. Schopenhauer.

Comenzar a pensar es comenzar a estar minado. A. Camus.

El hombre absurdo reconoce la lucha, no desprecia absolutamente la razón y admite lo irracional... Sabe solamente que en esta conciencia atenta no hay ya lugar para la esperanza. A. Camus.

El único pensamiento que libera al espíritu es el que lo deja solo, seguro de sus límites y de su fin próximo. Ninguna doctrina lo solicita. A. Camus.

Toda conquista, todo avance en el terreno del conocimiento es consecuencia de la valentía, de la dureza y de la limpieza para con uno mismo... Hasta hoy lo que se ha venido prohibiendo sistemáticamente ha sido la verdad. F. Nietzsche.

Donde vosotros veis objetos ideales, yo veo cosas humanas, y, ¡ay!, demasiado humanas. F. Nietzsche.

Si puedes soportar el vivir el tiempo suficiente en la paradoja, entonces tiene lugar una transformación y nace una nueva conciencia. Robert A. Johnson.

Sólo el pensamiento vivido tiene valor... Hablamos demasiado... Las palabras ingeniosas carecen totalmente de valor. Sólo le alejan a uno de sí mismo. H. Hesse.

Hoy he escapado de los estorbos, o, mejor, los he expulsado, pues en la realidad estaban dentro de mí: eran mis opiniones. Marco Aurelio.

Si formulamos una pregunta con claridad, hemos recorrido la mitad del camino para obtener una respuesta inteligente. R. Johnson.

Cuando estés preocupado es muy útil que te hagas la siguiente pregunta: “¿Qué es lo que estoy evitando hacer ahora mismo? Si dejara de preocuparme, ¿de qué tendría que ocuparme... en este momento?”. A. Howard.

Casi todos tus pensamientos son emocionales y tienen muy poco de objetivos o imparciales. L. Bullen.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Insidiosa complejidad

La vida hoy día se desintegra en un engrudo de complejidad. El mundo que nos ha tocado es intrincado de por sí, sobrecargado de estímulos y requerimientos, pero hemos interiorizado esa ansia de lo complejo y la hemos convertido en forma de vida mediante la hiperactividad. Tenemos que hacer muchas cosas, no podemos detenernos, hay que aprovechar cada instante so pena de empobrecer el propio ser ; porque en nuestro tiempo ser es ante todo hacer, cerciorarse de que no hay instante improductivo. Solo «vive» quien se entrega a una actividad frenética que llene todos los huecos (en una especie de horror vacui funcional) de una sustancia efímera y frágil, fácilmente desechable, para poder perseguir una nueva experiencia. Esto explica que la rebeldía, actualmente, se exprese como reivindicación de la inutilidad, como hace Nuccio Ordine en su obrita La utilidad de lo inútil.   La dispersión de nuestra era viene vinculada a otros fenómenos, que teóricos como Z. Bauman han descrito con deta...

La esperanza, desesperadamente

«La esperanza es una alegría inconstante», postulaba Spinoza, que la asociaba al miedo y a la incertidumbre. El deseo es carencia, revelaba ya Platón, y Comte-Sponville concluye: «Mientras deseemos lo que nos falta, está descartado que seamos felices». No en vano, esperanza es esperar, o sea, no acabar de tener, y, como dice Pascal: «De esta manera no vivimos nunca, pero esperamos vivir; y, estando siempre esperando ser felices, es inevitable que no lo seamos nunca». Pero, ¿qué sucede cuando se cumple el deseo? Entonces sobreviene el hastío o la decepción, y hay que concebir nuevos deseos, de modo que «siempre estamos separados de la felicidad por la misma esperanza que la persigue». Parece sabio, por tanto, empeñarse en superar la esperanza, y sustituirla por la comprensión : el que sabe no espera, sino que asienta firmemente sus pies en la realidad tal como se le presenta, gravita en ella y se ciñe a ella: a su dolor y a su gozo. No enfoca su telescopio hacia nebulosas lejanas y dud...

Carne de neurosis

Uno de los principales méritos de Freud fue asomarnos a nuestras vastedades interiores. Un cenagal que, a diferencia del mundo que nos rodea, está poblado de instancias imaginarias (personajes, estampas) cargadas de emoción. Grumos de la actividad neuronal a menudo inconscientes, lo cual les confiere aún mayor fuerza y dramatismo. Pero el verdadero drama es este: vivimos a un tiempo en la realidad palpable, que percibimos y manipulamos, que conocemos y explicamos, y en esa dimensión paralela donde se libran misteriosos procesos y enconadas batallas al margen de nuestra voluntad; la una influye en la otra, existe un comercio entre ambas, pero —he aquí el drama— la dimensión oculta es la que manda. Es en las profundas cavernas de nuestra psique, sumidas en la oscuridad, donde se escriben las claves de nuestra conducta y los hilos maestros de nuestro destino. La identidad, la voluntad, el sacrosanto sujeto cartesiano, consciente y dueño de sí mismo, se disipan, según sostiene este paradi...

Gato por liebre

En la feria de las interacciones sociales, podemos permitirnos ser benévolos, pero no ingenuos. La inocencia es una pulcritud que conviene ir embarrando, mientras dejamos que nos curta la experiencia. La sagacidad nos da la ocasión de probar a ser magnánimos con fundamento, no por ignorancia. Tampoco se trata de parapetarnos tras una suspicacia despectiva o cínica, pero resultaría cándido olvidar que, como canta Pedro Guerra, «lo que hay no es siempre lo que es, y lo que es no siempre es lo que ves». En general, podemos contar con que todo el mundo intenta sacar el máximo partido posible al mínimo precio. Incluso cuando no es así, es así. El solidario siembra semillas de una colaboración que espera que se le dispense cuando la necesite. El filántropo apacigua la conciencia o gana en prestigio. El altruismo se nutre de la expectativa. Todos esos pactos son buenos cuando son honrados, porque hacen la vida mejor para todos, que es de lo que se trata. Pero no dejan de ser pactos. Y en su m...

Perder de buen grado

Nunca nos repetiremos lo bastante aquella sentencia de François George, citada por Comte-Sponville: «Vivir es perder». No hay otro modo de persistir que exponerse al azote del tiempo y transigir con su implacable erosión. A cada instante nos dejamos una parte de nosotros: cuando menos, ese intervalo irrepetible que ya no podremos volver a habitar, del que somos literalmente exiliados. Pero nos dejamos algo más: el desgaste que conlleva. Cada día empezamos de nuevo, pero un poco más resquebrajados: con una cana más, con unas neuronas menos. Vivir envejece. Vivir hace más cercana la muerte al consumir tiempo (que se nos concedió limitado) y fuerzas (en cada replicación, las células pierden algo de lozanía). La rosa está programada para marchitarse, la belleza está hecha para declinar. Siddhartha Gautama inició su búsqueda tras el sobresalto de la vejez y la muerte; a todos nos ha sacudido esa conmoción, y nos estremece cada día cuando descubrimos nuevos anuncios de ella. Pero vivir tien...